Toma de posesión de las nuevas autoridades universitarias

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Las ‘roscas’ universitarias y el fraude

La esposa de Carlos Ivan Zúñiga recuerda las elecciones universitarias del ‘68

Archivo de la Estrella de Panamá
Por la Dra. Sydia Candanedo de Zúñiga

En diciembre de 1968 se celebraron las elecciones para elegir un nuevo rector en la Universidad de Panamá. Los principales candidatos eran mi esposo, Carlos Iván Zúñiga Guardia y Bernardo Lombardo, quien hasta ese momento era el rector en licencia. Las elecciones se celebraron en el marco de los acontecimientos históricos de 1968, una etapa muy álgida para el país. Casi dos meses antes, se había iniciado la dictadura militar con el golpe del 11 de octubre de 1968. La fuerza joven estaba representada por mi esposo, que en ese entonces contaba tan sólo con 42 años de edad, y Lombardo representaba a la ‘rosca’ universitaria.

Zúñiga, como académico preparado, deseaba brindar todos sus conocimientos a la juventud de su patria. Era egresado de la Universidad de Panamá, la Universidad Nacional de Chile y la Mayor de San Marcos de Lima, Perú. Tanto él como yo habíamos comenzado nuestra carrera en la Universidad de Panamá muchos años antes, y siendo los dos estudiantes fuimos miembros del Consejo General Universitario en la época en que se discutía la primera reforma universitaria durante el periodo de Octavio Méndez Pereira. Y posteriormente, después de graduados en la Universidad de Panamá, fuimos profesores agregados y al regreso del exterior con los doctorados, profesores titulares. Por ello, en esta ocasión quiero hacer historia del por qué nos interesa tanto la vida universitaria y la importancia que ella tiene en toda la historia patria.

La campaña electoral universitaria en ese año (l968) estuvo llena de persecución y encono. Algunos profesores, por motivos inconfesados, traicionaron la amistad y se fueron con la ‘rosca’ universitaria, que en aquel entonces, como la de ahora, estaba enquistada en la Colina y era prácticamente imposible de combatir. Fue una campaña donde a mi esposo lo trataban de descalificar tildándolo de político, como si eso hubiera sido un delito, sin embargo, sus detractores no reconocían sus dotes de académico y educador.

Llegó el día de las elecciones, que se celebraron el 5 de diciembre de 1968 en el antiguo Auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá. Las urnas se cerraron y se inició el conteo de votos, presidido por el profesor Lasso de la Vega y con la presencia del rector encargado Julio Pinilla. El respaldo de los estudiantes a la candidatura de Carlos Iván era mayoritario y sorprendentemente una gran cantidad de profesores se sumaron a su propuesta, lo que tenía nerviosos a los miembros de la ‘rosca’ que ejercían presión sobre ellos. Pero todavía quedaba ver el resultado final.

Nos encontrábamos sentados entre el público universitario, profesores y estudiantes y la efervescencia de nuestro grupo era la propia de los que se sentían triunfadores a medida que se iba dando el conteo de los votos. Yo, como profesora de la UP, estaba sentada a la izquierda de mi esposo, viendo el desarrollo del conteo. A lado mío estaba el estudiante Diez, quien era alumno de Derecho y curiosamente matemático. Él llevaba al detalle la contabilización de cada voto.

Cuando se escrutó el último voto, Diez le indicó a mi esposo: ¡Doctor, usted ha ganado por dos votos! En el Auditorio todos los presentes llevaban la cuenta y sabían que el resultado era favorable a Carlos Iván Zúñiga, tanto así que la masa lo levantó en peso y lo llevaron en hombros a la mesa principal para que fuera declarado como rector electo. Llegó a la tarima en medio del tumulto y la alegría reinante del grupo que nos apoyaba, cuando de la nada y de repente, salió la voz del profesor Lasso de La Vega, que gritaba: ¡No, si el que ha ganado no es Zúñiga, el que ganó fue el profesor Lombardo!

En medio de la confusión y la perplejidad que causó esa aseveración, al mirar el tablero donde aparecían los votos escrutados, se vio claramente el fraude que pretendían perpetrar. En dicho tablero aparecían más votos que electores. La gente se enardeció ante la ruindad de los personeros de la ‘rosca’. En ese momento apareció el hermano del candidato Lombardo y arrebató la urna y regó por el piso los votos. Las pasiones se desbordaron y recuerdo que el estudiante Rafael Rodríguez propinó una trompada al hermano del profesor Lombardo y se formó un forcejeo. Los estudiantes gritaban que había que ir a la residencia del rector Lombardo, ubicada precisamente muy cerca, en Pasadena, para protestar ante ella y seguramente apedrearla.

Mi esposo tomó el micrófono y apaciguó los ánimos y dijo que él no sería rector si existía alguna duda sobre su triunfo y la única manera de que las dudas se disiparan era celebrando nuevas elecciones, porque ya la urna había sido destruida y no quedaba otra solución. Julio Pinilla, rector encargado, aceptó esta recomendación y convocó a nuevas elecciones. Sin embargo al día siguiente Lombardo se auto proclamó ganador y la ‘rosca’ se sintió triunfante pensando que se perpetuaría en el poder.

En los días posteriores, siguieron las protestas, en las que mi esposo participó con todos sus votantes, pero el día viernes 13 de diciembre tuvo que viajar a Chiriquí por un trabajo jurídico urgente de contrato colectivo con los trabajadores de la bananera, asunto que no pudo lograr porque ese mismo día fue tomado preso, allá en David, y enviado a la Ciudad de Panamá al mediodía, en un carro Volkswagen blanco, esposado con sus brazos hacia atrás y, en la tardecita, la Universidad de Panamá fue atacada con tanquetas de la Guardia y cerrada por mucho tiempo. Recuerdo que en la desesperación de los universitarios, un estudiante llamó a mi casa preguntando por mi esposo, y yo, triste y preocupada, le dije: ‘el Doctor Zúñiga está preso, pero no sé su paradero’. Él inmediatamente colgó el teléfono. Mi esposo fue prisionero por tres meses, se dijo que por ‘Seguridad del Estado’. La Universidad no tuvo paz, fue intervenida por la dictadura militar, mancillando su autonomía y se mantuvo así hasta que se abrió, militarizada, con una cerca de ciclón y con unos profesores sin ninguna libertad de cátedra y más aún, sin ninguna vergüenza personal. Pasó mucho tiempo para que se lograra esa libertad. Hoy la vida universitaria adolece de muchas de esas funestas costumbres. La universidad es una lástima: se encuentra dividida y sólo los buenos y decentes iluminan con su sabiduría la primera y única casa de estudios nacional. Sólo los buenos hijos podrán adecentarla.

Ahora se aproximan nuevamente las elecciones a rector en la Universidad de Panamá. Otra vez tenemos una ‘rosca’ universitaria enquistada en la Colina. Han sido muchos años de prebendas, canonjías y desgreño administrativo. Tanto es así que la institución, sus profesores, administrativos y estudiantes, claman por un cambio. Este cambio sólo lo representa el profesor Eduardo Flores Castro, quien ya fue candidato hace tres años y triunfó voto a voto, pero por las triquiñuelas del sistema de voto ponderado no pudo obtener el cargo. Los otros candidatos, todos, en las elecciones pasadas, no apoyaron el cambio; ellos apoyaron el continuismo del rector saliente y su ‘rosca’ universitaria.

De estos otros candidatos sólo hay un ungido por dicho rector saliente. Las otras candidaturas se han dado para crear disturbios, confundir y para dividir el voto que busca el cambio. Esto se puede prestar para crear el caos preelectoral que hemos visto en las noticias, como para arbitrariamente suspender las elecciones por decisiones extrañas del organismo electoral o el fraude de las elecciones a rector. No nos llamemos a engaño, al final, de manera solapada o no, estos candidatos se plegarán a una sola candidatura, la del ungido, la del continuismo. Así actúa la ‘rosca’ universitaria.

Se conocen todo tipo de fraudes antes y durante las elecciones, todos se practicarán. Cuando una candidatura es sólida como la de Flores, estos fraudes son en vano. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con el organismo electoral que es parte de la ‘rosca’. Desde ahí se puede viciar toda la contienda, como ocurrió el 5 de diciembre de 1968. Por eso hay que estar vigilantes del proceso electoral y cuidar el voto. Consideramos que los estudiantes deben incorporarse más activamente a la campaña. La juventud debe pedir el cambio que la UP requiere. Exhortamos al Movimiento de Renovación Universitaria, que postula la candidatura de Eduardo Flores Castro, que redoble esfuerzos, que denuncie cada alteración al proceso electoral y las actitudes que asuma el organismo electoral que, repetimos, es parte de la ‘rosca’.

Así, el día de las elecciones hay que mantenerse vigilantes, a cuidar el voto y no olvidar que el fraude está en el sistema en sí y cuando hay fraude, el mismo día de las elecciones se acaba de consumar. Nada de triunfalismos, porque en la distracción está el peligro.

No queremos que la historia se repita y la Universidad de Panamá sufra algo parecido o peor a lo de 1968, por culpa de la insensatez de la ‘rosca’, que llevó en aquel entonces a que la Universidad de Panamá tuviera un retroceso, que perdiera su autonomía y la libertad de cátedra, postulados más preciados, por los que siempre luchamos los universitarios. Hay que conjurar los males para que la historia no se repita en perjuicio de nuestra Universidad de Panamá y por ende en perjuicio del país.

18 de junio de 2016
La Estrella de Panamá

2016-06-16 Consejo General Universitario No. 07-16

Logo del Movimiento de Renovación Universitaria

MOVIMIENTO DE RENOVACION UNIVERSITARIA (MRU)

COMUNICADO

Con la debida transparencia y rendición de cuentas es necesario aclarar e informar que en la reunión No.07-16, del Consejo General Universitario, realizado el jueves 16 de junio de 2016, a propuesta del Rector actual, se aprobó integrar una Comisión con representantes del C.G.U. y del Consejo Administrativo, para que reformule las 4 propuestas presentadas sobre la ampliación de los meses de bonificación por antigüedad del personal académico, lo que implica modificar el artículo No.182-B del Estatuto Universitario, para lo que se requiere de 2/3 del total de miembros de CGU, es decir 72 votos. El aumento de los Profesores de Tiempo Parcial no formó parte de la agenda, tema que fue ventilado en el Consejo Administrativo y los colegas esperan que la administración cumpla con dicho aumento, al igual que los miembros del MRU.

En las últimas elecciones de representantes del C.G.U. resultaron elegidos algunos docentes en sus unidades académicas, que son miembros del movimiento de Renovación Universitaria (MRU). Estos distinguidos colegas representan el mandato de los profesores de sus unidades académicas, mas allá de ser miembros del MRU, de ahí que están obligados a rendirle cuentas a los docentes que los eligieron. En los casos de los Profesores Aminta Robles del CRU de Veraguas y Edgar Medina de la Extensión de Soná, al igual que los demás representantes y miembros del MRU, avalan el aumento de los Profesores de Tiempo Parcial y la reclasificación de los Profesores Asistentes a Profesor Especial, según las necesidades de los Departamentos.

A pesar que los colegas que son miembros del MRU, constituyen una minoría, siempre se han manifestado a favor de las conquistas de los docentes y administrativos, pese a que la administración controla la mayoría de los miembros del CGU, de ahí que cualquier decisión pasa por el poder que detentan.

A través de nuestro candidato a rector, el Dr. Eduardo Flores Castro, hemos presentado una propuesta integral para los docentes, que está siendo examinada y debatida. Por principio, respaldamos toda iniciativa que favorezca las condiciones salariales de los Profesores y administrativos al igual que toda acción que garantice sus derechos, sus libertades, una real participación y posibilidades efectivas de superación.

Para descargar el comunicado haga click aquí

Egresados de la UP, por la renovación

Por Juvenal Eduardo Torres Domínguez

juvenaltorresQuizás este artículo no se debiera llamar “egresados de la UP”, ya que aglutinaría a todos los egresados de la institución; por tal razón, me refiero a los colegas de mi generación, graduados entre los años 2011 y 2012, con los cuales nos une una relación de camaradería. A veces, conversamos para compartir anécdotas y, desde luego, como egresados de la institución llamada a ser la conciencia crítica de la nación, hacemos reflexiones sobre el quehacer nacional e internacional, en medio de la tertulia dada la coyuntura de las próximas elecciones a la rectoría de la UP, recordamos los procesos políticos universitarios acaecidos entre los años 2011 y 2012.

En el año 2011, sigilosamente, una cuadrilla bajo la sombra de la colina se movió entre líderes, órganos de poder universitarios y otros poderes fuera de las cercas universitarias para fraguar la reelección del actual rector, que consistió en un referéndum universitario, en el cual, el estamento estudiantil con 10 mil 851 votos por el No, repudió los intereses reeleccionistas, pero por en el sistema de voto ponderado ganó el Sí, lo que permitió la reelección.

Posteriormente, en el año 2012, se dio la elección para la rectoría; en esta parte no se puede pasar por alto la importante figura del Dr. Eduardo Flores Castro, candidato a rector, el cual se dio a conocer por su militancia por el No a la reelección; muchos universitarios lo conocimos durante sus campañas. Con un discurso de nivel universitario, caminó salón por salón; su ímpetu lo dio a conocer rápidamente, lo que motivó a muchos acompañarlo. En los pasillos se comentaba: ¿Quién era aquel profesor y su movimiento por una universidad renovada?

En la última elección, el actual rector logra reelegirse por quinta vez. Mi generación se graduó con el desconsuelo de dejar el “alma mater” sin renovación. Pero eso no fue impedimento para que el Movimiento de Renovación Universitaria (MRU) creciera. Esto se da por los problemas que afronta la institución, como la baja matrícula, el aislamiento de los problemas nacionales, la pérdida del patrimonio universitario, entre otros, los cuales la administración ha decidido obviar, pero por otro lado, estos problemas han hecho reaccionar a la familia universitaria, que grita al unísono por “Renovación y Cambio”.

Frente a esto, ¿por qué los egresados nos preocupamos por la UP? Por una razón, la UP no es de un grupo o un individuo, que se autodenomina defensor de la “autonomía universitaria”, esta debe ser defendida con ciencia, academia y pensamiento crítico, además de ser la UP financiada por los contribuyentes, o sea, el pueblo panameño, el cual afronta múltiples problemas a los cuales la institución, con sus intelectuales y académicos, no debe dar la espalda.

Para concluir, la renovación universitaria, liderada por el Dr. Eduardo Flores Castro, es un rescate del “alma mater”, para que sea una universidad de vanguardia, propositiva, necesaria para el país. Que siga siendo un orgullo decir “soy egresado de la UP”, la conciencia crítica de la nación, por esto y muchas cosas más, los egresados sentimos un conforto porque la renovación está en marcha.

Sociólogo

16 de junio de 2016
Panamá América

La Universidad de Panamá somos todos

Por Sydia Candanedo de Zúñiga

El veinticinco de mayo de 2016, en La Estrella de Panamá , aparecían las declaraciones del rector de la Universidad de Panamá (UP), esa misma persona que hace pocos días manifestó que se retiraba de la Rectoría en la cúspide, ahora manifestaba que defendería a ‘la Institución cueste lo que cueste ‘ de los ataques que estaba recibiendo por el escándalo que desató el Informe de Auditoría de la Contraloría, en donde se anuncia una lesión patrimonial al menos por 3.5 millones de Balboas de parte de la actual administración universitaria.

El rector de la UP, el mismo que fuera ministro de Educación de la Era Militarista, cuando el pueblo rechazó la Reforma Educativa en el año 1979 y que debió salir de ese cargo en medio del repudio del pueblo, situación histórica que parece repetirse en su caso, todo hace sospechar que saldrá de la Rectoría en medio del repudio de las mayorías nacionales.

Debo aclararle al pueblo panameño, al cual me dirijo, que las denuncias no han sido presentadas contra la Universidad de Panamá, a la que dice el rector defenderá ‘cueste lo que cueste ‘. Esas denuncias, basadas en el informe de la Contraloría General de la República, se supone, pretenden precisamente defender a nuestra Primera Casa de Estudios de los desmanes que pudieran estarse cometiendo en su contra por personas de carne y hueso, no por Instituciones. En Derecho Penal, las denuncias se presentan y de las investigaciones se deslindan responsabilidades. Si la denuncia es procedente, entonces hay que establecer quién es el responsable de la lesión patrimonial que se haya causado y si no es procedente, pues termina con un sobreseimiento.

No, Señor Rector, ha equivocado usted su defensa, no defienda a la Universidad, que a ella la defendemos todos los panameños. No empañe a nuestra Universidad arrogándose identidades que no le corresponden. Usted no es la Universidad. La UP es nuestra, es de todos los panameños. Defienda su causa y si sale bien librado de ella, entonces enhorabuena para Usted y su administración. Pero no se esconda detrás de la Universidad.

Afortunadamente dentro de poco se estarán celebrando las elecciones de la UP. Los panameños estaremos todos atentos al resultado. Hay figuras excelentes que han presentado su candidatura para rector de la Universidad. Sin embargo, no todos tienen la independencia y la credibilidad necesarias para que los ciudadanos comunes, que no son parte vital de lo que ocurre en esa Casa de Estudios, sientan que se darán esas transformaciones que de seguro casi todos los candidatos estarán proponiendo. No obstante, solo hay una candidatura que podrá Renovar la Universidad.

Pareciera que las cosas van a cambiar, Señor Rector, que usted se irá a su casa a cuidar a sus nietos y tal vez los que no se vayan a cuidar a sus nietos, entiendan que la Universidad es de todos. El cambio se va a dar, pero de aquí a que ese cambio se dé, ‘llevemos la fiesta en paz ‘. Valga esta expresión popular para decir que esa fiesta será la fiesta de la democracia, que no solo será la que se verificará el día de las elecciones, sino la democracia que está pugnando por salir a flote, primero en nuestra Primera Casa de Estudios, y después en todo el país, pero por lo pronto, que se inicie la democratización en la Universidad de Panamá, porque solo la Universidad y la Educación pueden salvar al país. Entretanto, Señor Rector, no involucre a la Universidad en las investigaciones que se llevan adelante. Usted no es la Universidad. Esa personalización no la planteó ni siquiera su creador, el Dr. Octavio Méndez Pereira.

EXCATEDRÁTICA DE LA UP Y POETISA.

1 de junio de 2016
La Estrella de Panamá